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Terra
La Coctelera

Conjunto escultórico del acuerdo de Zubieta - Arcco

Es una obra de Aitor de Mendizabal (1949), que se encuentra junto al centro comercial de Arcco. Está formada por los restos del desaparecido monumento del centenario (1913), que se hizo para representar a la Junta de Zubieta, en la que se decidió la reconstrucción de la misma ciudad en 1813 tras el suceso del 31 de agosto de aquel año.

Las figuras, están orientadas hacia la Parte Vieja de la ciudad, (la puerta del pasado). Sobre el diorama se encuentran algunas de las cabezas pertenecientes a las figuras (las cuales carecen de ellas). La puerta del futuro, mira hacia la Parte Nueva de la ciudad. En la parte baja se abre otro hueco de menor tamaño en el que se insertan cabezas metálicas.

Iglesia de Santa María

En la calle mayor de San Sebastián se encuentra la iglesia de Santa Maria fácilmente identificable por las 2 torres que la flanquean. La iglesia originaria era románica. Se amplió con los estilos gótico y renacentista entre los años 1522 y 1560.
En el siglo XVII le afectó la explosión del castillo, se iniciaron las obras de reconstrucción hacia 1740. La iglesia tiene planta rectangular, con ábside semicircular y dependencias secundarias. En la parte norte tiene adosada la nave de Santa María. Una de las partes a destacar es la fachada principal, construida con una hornacina de grandes dimensiones. Otra característica a resaltar de la iglesia es el Retablo del Altar Mayor.

Museo Naval

Contribuir a la recuperación del patrimonio marítimo vasco es el objetivo del Museo Naval de la Diputación Foral de Guipúzcoa, situado en el puerto, en la antigua lonja del Consulado. En su planta baja, muestra el proceso tradicional de construcción naval, desde la obtención de las materias primas hasta la evolución de los astilleros. El espacio central lo ocupan un batel chipironero y la reconstrucción de una lancha ballenera del siglo XIII. La primera planta está dedicada a la evolución de las embarcaciones vascas, los puertos y la historia del comercio. La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas y el Consulado de San Sebastián cuentan con espacios propios en esta zona, donde se muestra un vídeo sobre personajes destacados de la historia naval.

Cementerio de los Ingleses

En la desprotegida ladera norte del monte Urgull de San Sebastián, enfrentada con las mareas vivas del Cantábrico, el Cementerio de los Ingleses conserva los restos mortales de algunos oficiales y soldados de la Legión Auxiliar Británica caídos en suelo guipuzcoano durante la primera guerra carlista. Esa unidad de voluntarios, enviada a España en 1835 al mando el general George Lacy Evans (un veterano de las guerras napoleónicas que había combatido en Waterloo) en ayuda del Gobierno amenazado por la sublevación del pretendiente, se batió con bravura en marzo de 1837 contra las tropas del infante don Sebastián en el cerro de Oriamendi; según una leyenda, la música del célebre himno que lleva el nombre de esa batalla, ganada por los carlistas, procede de una partitura encontrada en la mochila de un británico fallecido en la pelea. Cercana al monumento erigido en ese bello cementerio marino como homenaje a "los héroes que sólo Dios conoce" se halla también la tumba del mariscal de campo español Manuel Gurrea, un héroe de la batalla de Luchana y amigo de Espartero muerto en los campos de Andoain el 29 de mayo de 1837.La sublevación de 1833 de los partidarios de don Carlos María Isidro en defensa de la legitimidad dinástica, el régimen absolutista y el altar frente a la Reina Gobernadora fue el origen de la primera guerra civil librada entre españoles (entre vascos, en particular). Después de la segunda y la tercera carlistadas, que pretendieron sentar en el trono al conde de Montemolín y al duque de Madrid respectivamente, el decisivo papel jugado por los requetés navarros y vascos en la sublevación de 1936 otorgó a nuestra última contienda fratricida los aires de una cuarta guerra carlista.

Castillo de Urgull

Se edificó con el característico ladrillo rojizo propio de la zona, empleándose la piedra únicamente para pequeños detalles, como troneras, escudos, etc. Fue declarado Bien de interés cultural (B.I.C.) el 8 de noviembre de 1904.

La villa debió de ser repoblada entre los años 1070 y 1080, fortificándose primeramente el recinto de la villa vieja, conocido como La Mota. Con el crecimiento de la ciudad, el recinto de La Mota quedó convertido en una fortaleza independiente de la propia villa. En 1354 Enrique de Trastamara y sus partidarios combatieron la villa, “e entráronla por fuerza. E estaban en Medina seiscientos de caballo que el rey don Pedro enviara allí, e acogiéronse a la villa vieja, e pleytearon que los pusiesen en salvo”. En 1390 Juan I dona la villa a su hijo el infante Fernando de Antequera, futuro rey de Aragón. De esta forma, a su muerte en 1416, Medina y su Mota pasan a poder del infante de Aragón, Juan. Éste debió de hacer alguna obra en el viejo recinto, por cuanto en 1433 condenaba a ciertos vecinos a pagar dos mil maravedís “para la obra de nuestro alcazar e fortaleza que nos mandamos facer en la Mota. Los enfrentamientos entre Juan II de Castilla y los Infantes de Aragón propiciaron que la villa estuviera en ocasiones dividida entre uno y otro bando, dominando los aragoneses la Mota y el rey el palacio de la plaza. En 1439 el infante de Aragón había mandado “cerrar todos los portillos y poner guardas a las puertas y en la villa”, encerrando al rey en ella. En 1441 era, sin embargo, el rey de Castilla el que dominaba la villa y cercaba La Mota, donde se habían refugiado los partidarios de Aragón con “250 hombres, sin víveres y muy poco agua y de malos pozos”, llegando a un acuerdo para rendirla cuando el rey la “comenzaba a minar”.

Después de la batalla de Olmedo de 1445, La Mota quedó definitivamente en manos reales y hacia 1460 ordenó Enrique IV la construcción de “una torre que luego fue la causa de multitud de desgracias”. En 1464 entrega la tenencia de La Mota al arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo, que poco después le traiciona y apoya al rebelde príncipe Alfonso. El rey fue ento

nces sobre Medina “y llego antes de que amaneciese, donde Alonso de Vivero, que era alcaide della y tenía la Mota, que es la fortaleza, por el arzobispo de Toledo no le quiso recibir y el rey mando quedar gente de guarda sobre ella que la cercasen y por capitán (puso) a su contador mayor Pedrarias Dávila”, que la tomó. En 1467 La Mota estaba otra vez en manos de los partidarios del príncipe don Alfonso, apoyando la villa a Enrique IV, pero finalmente toda la villa cayó en manos del príncipe. Muerto éste en 1468, la rebelión la encabeza su hermana la princesa Isabel, que ese mismo año firma con el rey el acuerdo de los Toros de Guisando. En él se estipula que Isabel reciba la “villa de medina del campo e alcazar e fortalezas della e con la torre de la mota”. Sin embargo, en 1470 el rey le quita Medina a su hermana Isabel para dársela a su hija, la princesa Juana. La Mota quedó entonces en manos de un partidario del rey, el arzobispo de Sevilla, Alonso Fonseca, hasta su muerte en 1473.

Calle 31 de Agosto

En las faldas del monte Urgull se encuentra la calle 31 de Agosto; la más antigua. Esta calle le debe su nombre a un hecho ocurrido durante la guerra que tuvo lugar en la ciudad en 1813. El ejército anglo-portugués que atacaba la ciudad, la saqueó y la quemó al darse cuenta de que estaba afrancesada. Sólo las iglesias del barrio y algunas casas de esta calle quedaron en pie:

Ciudad de San Sebastián, dos de la madrugada:

Después de varios días de intenso bombardeo, en que se logra un mayor ensanchamiento de la brecha abierta en un primer asalto sin éxito el 25 de Julio, asalta la ciudad una columna de voluntarios (llamados "Los desesperados") que al llegar a lo alto de la brecha se encuentran con la sorpresa de que están a 4 m. de altura sobre el suelo de la ciudad. Las tropas francesas aprovechan este desconcierto para acribillarlos.

Dos meses antes el ejercito francés en plena huida del territorio español, había dejado unos 3.000 soldados en la plaza fuerte de San Sebastián para cubrir su retirada.

Cuando parecía que a las tropas de asalto no les quedaba más remedio que la retirada, un incendio fortuito producido durante la refriega, alcanza el depósito de munición francés, sembrando el desconcierto en este bando, momento que aprovechan los asaltantes para penetrar en la ciudad, obligando al ejercito francés a replegarse hacia el castillo de la Mota, donde capitularán el día 8 de Septiembre.”

Actualmente, cada día 31 de agosto de apagan las luces de esta calle y cientos de personas encienden velas blancas para rememorar el acontecimiento. Unos metros más adelante nos encontramos con la basílica de Santa María del Coro, patrona de la ciudad.

Murallas del parking del Boulevard


La muralla medieval (parte de la fortificación baja de la Plaza fuerte de San Sebastián) fue deteriorándose poco a poco a partir de la construcción de la muralla moderna y los restos que aun perduraban en el siglo XIX desaparecieron como consecuencia de la reconstrucción urbana efectuada tras el incendio de 1813. Tan sólo algunos indicios de murallas y edificios se conservan en el subsuelo y en los sótanos de las actuales construcciones, especialmente en la calle Embeltrán, donde fue excavada en 1996 la que fuera torre de los Engómez, de la que apareció un arco apuntado.

En el año 1864 fue arrasado a un determinado nivel (el del futuro Ensanche) el Frente de Tierra de la muralla moderna. Por ello se conservaron en relativo buen estado las fortificaciones por debajo la cota cero (cimentación y primeras hiladas de sillería del recubrimiento). Con motivo de la construcción de un aparcamiento subterráneo fue excavado (1997) un sector de las mismas. Una parte de los restos descubiertos fue destruida, otra fue vuelta a enterrar y el resto se ha acondicionado para su contemplación desde el interior de los aparcamientos.

En 1900 fueron arrasados a la cota cero del Ensanche Oriental los restos que aún permanecían del Frente de la Zurriola. Tan sólo la muralla occidental -modificada en su parte superior- puede observarse actualmente en parte de su longitud separando el puerto de la Parte Vieja. En la misma se conserva -muy modificada- la puerta de mar (Portaletas), que se abre a la calle del Puerto, y la hace siglos inutilizada Puerta del Muelle Viejo.Antes de que en el siglo XIX se construyera en el puerto la dársena deportiva, el sector de la muralla occidental actualmente comprendido entre el palacio Goicoa y Portaletas emergía de la arena; durante la pleamar era bañado por el mar, siendo su parte inferior (actualmente enterrada) más gruesa que la superior.

La Brecha

El Mercado de La Brecha de Donostia-San Sebastián está situado en el Boulevard, haciendo esquina con la calle Aldamar. El nombre de este edificio está unido a la historia de San Sebastián. A principios del siglo XVIII, las tropas del Duque de Berwik asaltan la ciudad abriendo dos brechas en la muralla. Un siglo después, lo soldados anglo-portugueses vuelven a entrar por este mismo lugar; es el 31 de Agosto de 1813. El boquete que apareció en la muralla es lo que da origen al nombre del mercado.

El Mercado de la Brecha, se construyó en 1870, es un edificio de estilo neoclásico construido en piedra con cubierta de hierro. Su fachada al Boulevard, está decorada con puertas y ventanas en forma de arcos de medio punto. En la parte superior destaca el escudo de la ciudad y un reloj. En su construcción se tuvo en cuenta que fuera un lugar ventilado y con mucha luz, tiene forma de "U" y está constituido por tres naves.

Hoy en día el edificio principal es un moderno centro comercial.